Esta conducta no es una rareza ni un acto de desobediencia: siempre tiene una causa y por lo tanto identificarla es esencial para una intervención eficaz.
Hacer sus necesidades fuera de la caja de arena es mucho más común de lo que se cree. Varios estudios estiman que entre el 25 % y el 35 % de los gatos experimentan este problema al menos una vez en la vida, y la probabilidad aumenta en hogares con varios gatos.
En cuanto a las causas médicas, estas deben descartarse primero. Las infecciones del tracto urinario, los cálculos renales, la enfermedad renal, la diabetes, el hipertiroidismo o el dolor articular pueden dificultar el uso de la caja de arena.
«LAS ÁREAS DE LA CAJA IMPORTAN»
Muchos gatos dejan de usarla porque no se adapta a sus preferencias. Pueden rechazar la arena por su olor o textura, la caja por ser demasiado pequeña o estar cubierta, o por su ubicación por estar en zonas con mucho tráfico o cerca de ruido.
Los gatos generalmente prefieren arena fina, aglomerante e inodora en cajas de arena grandes, abiertas y muy limpias.
El estrés surge como otro factor clave. Los conflictos entre gatos, la falta de recursos, las mudanzas, las visitas frecuentes o los cambios de rutina pueden generar tensión y provocar hábitos de eliminación inadecuados.
"UNA CAJA DE ARENA POR GATO Y OTRA EXTRA"
Se recomienda tener una caja de arena por gato y una adicional, ubicarlas en zonas tranquilas y separadas de otros recursos, utilizar recipientes grandes y descubiertos, limpiarlos diariamente y evitar cambios bruscos de arena.